- Su empresa está experimentando problemas financieros, como una disminución en la rentabilidad o una falta de liquidez.
- Está enfrentando una situación de crisis financiera, como una quiebra o una situación de insolvencia.
- Ha habido cambios importantes en su empresa, como una expansión o una fusión, que podrían haber afectado su situación financiera.
- Está teniendo problemas para cumplir con sus obligaciones financieras, como el pago de deudas o el cumplimiento de contratos.
- Su empresa ha recibido inversión de terceros y quiere demostrar la salud financiera de la empresa a sus inversores.

