- La empresa ha experimentado un aumento significativo en las denuncias de fraude o irregularidades.
- La empresa ha tenido problemas financieros o ha registrado pérdidas inesperadas en los últimos años.
- La empresa ha cambiado recientemente de dueño o ha sufrido una fusión o adquisición.
- La empresa ha implementado nuevos sistemas o procesos de negocio que pueden aumentar el riesgo de fraude.
- La empresa ha tenido problemas con el cumplimiento de las normas y regulaciones aplicables.
- La empresa ha experimentado una disminución en la rentabilidad o en el valor de mercado sin una razón aparente.

